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jueves, 14 de abril de 2011

La Leyenda del Copihue (mapuche)


Hace muchos años, cuando en Chile la tierra de Arauco era habitada por pehuenches y mapuches, vivía una hermosa princesa, llamada Hues, y un vigoroso príncipe pehuenche, cuyo nombre era Copih.
Pero, lamentablemente, sus tribus estaban enemistadas a muerte. El mayor de los problemas era que Copih y Hues se amaban y para verse sólo podían encontrarse en lugares secretos de la selva. Sin embargo, un día los padres de ambos se enteraron y se enfurecieron... y no se quedaron de brazos cruzados.


Copiñiel, el jefe de los pehuenches y padre de Copih, y Nahuel, jefe mapuche y padre de Hues, se fueron cada uno por su

martes, 5 de abril de 2011

El Caleuche (Chiloé- Chile)

Cuenta la leyenda  que El Caleuche es un buque que navega y vaga por los mares de Chiloé y los canales del sur. Está tripulado por brujos poderosos, y en las noches oscuras va profusamente iluminado. Tiene alumbrado y velamen color rojo, por andar tripulado por brujos. Por lo general, en sus navegaciones no cesa a bordo la música. Se oculta en medio de una densa neblina que él mismo produce. Jamás navega a la luz del día.

domingo, 4 de abril de 2010

Las dos serpientes de las tierras del Sur



Hace muchísimo tiempo, en las tierras del Sur, además de hombres y animales, vivían dos enormes serpientes: Ten-Ten  y Cai-Cai.
Ten-Ten habitaba en las montanas más altas de la cordillera y peleaba sólo para defenderse. Cai-Cai, por el comtrario, dormía en el fondo del mar y por todo se enojaba.
Cuando Cai-Cai estaba inquieta, movía su cola y levantaba gigantescas olas que inundaban la tierra y habrían cavernas y habismos.
Cada ano, los mapuches escogían las frutas más jugosas de los árbolesy reservaban las mejores piezas de caza. Entonces, se dirigían a la orilla del mar y allí, el cazique gritaba: " Escuchanos, Cai-Cai! te mandamos este guanaco para que comas.
Si las olas crecían, quería decir que la gigantesca serpiente no estaba satisfecha y había que seguior ofreciéndole comida hasta que se amansara.
En cierta ocasión, el Cacique decidió, ofrecer a la Serpiente una cría de venado a la que Maitú, un pequeno mapuche, tenía especial carino.